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Clases de Personaje

Clérigo

Clérigo

Bentos vio caer a su compañero ante las garras de la oscuridad, y sintió la resolución de sus aliados debilitarse. Alzó entonces su espada y habló: “¡La Cruz vela por los justos, y consume a los cobardes! ¡A mí, servidores de la justicia!”. Y de su espada irradió una luz que hizo retroceder las tinieblas y trajo valor al corazón de los que le rodeaban.

Guerrero

Guerrero

Acadia escupió sangre mientras con una rodilla en la tierra y apoyada en su espada volvía a ponerse en pie. A su espalda sus aliados libraban su propia batalla, pero esta, de sangre y acero, era la suya. Los dos vestiglos avanzaron, mutilados y deshechos, pero aún feroces. Como ella. Volvió a ponerse en pie y lanzó una feroz sonrisa a la muerte.

Ladrón

Ladrón

Belisa miró brevemente observaba el ídolo dorado frente a ella. Era, claramente, una trampa. El único problema es que no conseguía adivinar de qué tipo. Sobre su cabeza el cielo abierto, a su espalda un angosto corredor y enfrente de ella… un túnel redondo que ascendía, demasiado empinado para ser transitado. Y el ídolo puesto sobre un doble anillo. Con una sonrisa, sacó un pesado saco de arena y comenzó a extender su mano hacia el ídolo. Al fin y al cabo, pensó, hemos venido a jugar.

Mago

Mago

Ashkhali avanzó a solas hacia el escenario de la masacre. Escogió uno de los cadáveres, que aún tenía lengua, y le abrió los ojos. De su bolsa extrajo pintura blanca, y con ella dibujó una calavera sobre su propio rostro. Luego, sacó una piedra que había sido tallada con la forma del alma en una noche de luna nueva y la puso en la boca de aquel cuerpo. Hizo una pregunta, y el muerto respondió.

Montaraz

Montaraz

Joaquim acarició la cabeza de su sabueso mientras observaba las planicies desde lo alto de la colina. Sus agudos ojos percibieron en lontananza un grupo que se movía lentamente hacia el oeste. El montaraz tuvo que cerrar los ojos y frotarse las sienes mientras soltaba un largo suspiro. Cuando volvió a alzar la mirada ya estaba en camino: “Vamos, Lobo, toca volver a explicarles la diferencia entre este y oeste”.

Clérigo

Clérigo

Bentos vio caer a su compañero ante las garras de la oscuridad, y sintió la resolución de sus aliados debilitarse. Alzó entonces su espada y habló: “¡La Cruz vela por los justos, y consume a los cobardes! ¡A mí, servidores de la justicia!”. Y de su espada irradió una luz que hizo retroceder las tinieblas y trajo valor al corazón de los que le rodeaban.

El clérigo es un servidor de uno de los muchos dioses del mundo. Generan devoción gracias a los ritos y actos que realizan para su deidad, y luego pueden usar esta Devoción para invocar su nombre y producir así poderosos efectos. Aunque la Cruz es una deidad enfocada a la lucha contra la oscuridad, existen dioses dedicados a la noche (como la Gauzarra), la vida (como Mari) o incluso a un río en concreto (como Baizabal). Cada uno posee dominios distintos, que definen las capacidades del devoto.

Guerrero

Guerrera

Acadia escupió sangre mientras con una rodilla en la tierra y apoyada en su espada volvía a ponerse en pie. A su espalda sus aliados libraban su propia batalla, pero esta, de sangre y acero, era la suya. Los dos vestiglos avanzaron, mutilados y deshechos, pero aún feroces. Como ella. Volvió a ponerse en pie y lanzó una feroz sonrisa a la muerte.

El guerrero pertenece a la batalla, y lo demuestra con una maestría en combate que pocos pueden igualar. Por desgracia, la aventura no es sólo batalla, y sus capacidades en otros aspectos pueden no brillar tanto. Pero una vez se desnude el acero y la sangre llame a la sangre, querrás tener al guerrero a tu lado.

Ladrón

Ladrona

Belisa miró brevemente observaba el ídolo dorado frente a ella. Era, claramente, una trampa. El único problema es que no conseguía adivinar de qué tipo. Sobre su cabeza el cielo abierto, a su espalda un angosto corredor y enfrente de ella… un túnel redondo que ascendía, demasiado empinado para ser transitado. Y el ídolo puesto sobre un doble anillo. Con una sonrisa, sacó un pesado saco de arena y comenzó a extender su mano hacia el ídolo. Al fin y al cabo, pensó, hemos venido a jugar.

El ladrón es un especialista que utiliza el ingenio y la destreza para resolver sus problemas, y no necesariamente un criminal. No hay dos ladrones iguales, uno puede ser un enmascarado que toma vidas en la oscuridad de los callejones, mientras que otro puede ser un erudito de mente despierta y piernas rápidas.

Mago

Mago

Ashkhali avanzó a solas hacia el escenario de la masacre. Escogió uno de los cadáveres, que aún tenía lengua, y le abrió los ojos. De su bolsa extrajo pintura blanca, y con ella dibujó una calavera sobre su propio rostro. Luego, sacó una piedra que había sido tallada con la forma del alma en una noche de luna nueva y la puso en la boca de aquel cuerpo. Hizo una pregunta, y el muerto respondió.

En el mundo existen conjuradores, y luego existen los magos. El mago ha convertido el arte de la hechicería en su mayor fortaleza, es un experto de las fuerzas arcanas, capaz de obrar portentos y maravillas. Los conjuros representan un dominio sobre un aspecto de la realidad, con lo que no están limitados a un efecto concreto. En cambio, el conjurador puede manipular dichos efectos para que se ajusten a sus intereses y objetivos en el momento de lanzar el conjuro.

Montaraz

Montaraz

Joaquim acarició la cabeza de su sabueso mientras observaba las planicies desde lo alto de la colina. Sus agudos ojos percibieron en lontananza un grupo que se movía lentamente hacia el oeste. El montaraz tuvo que cerrar los ojos y frotarse las sienes mientras soltaba un largo suspiro. Cuando volvió a alzar la mirada ya estaba en camino: “Vamos, Lobo, toca volver a explicarles la diferencia entre este y oeste”.

El montaraz es el maestro del mundo salvaje, el guía perfecto, una persona que ha conseguido convertir el mundo salvaje en su aliado y amigo. Algunos montaraces pueden ser feroces cazadores, otros expertos caminantes y no faltará el clásico maestro de bestias. En última instancia, es su relación con el mundo salvaje lo que los define.