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¿Qué es Tesoro y Gloria?

Es el espíritu de la aventura, pero en este caso concreto es el título de un juego de rol. Que viene a ser lo mismo. Déjame hablarte del juego... ¿Experiencia? ¿Nivel? No, amigo, aquí encontrarás Gloria y Fama. Según los relatos de tus hazañas y descubrimientos se multipliquen, y con ellos tu Gloria, tu Fama aumentará de un rincón a otro del mundo, los cantares sobre tus aventuras llenarán las tabernas. ¿Es tu Fama la que aumenta tus talentos, o es que al aumentar tus talentos aumenta tu Fama? Qué más da, toma otra jarra y vuelve a centrar tu atención sobre ese mapa, la próxima aventura no se va a planear sola. Y es que la aventura no es sólo el próximo combate: es el viaje, la emoción del descubrimiento, la satisfacción de superar un desafío a través del ingenio, el equipo que te salvará la vida una y mil veces y el placer del peso de un saco lleno de tesoro... sin olvidar el dolor de la pérdida, la angustia de la derrota y el amargo sabor del fracaso. Porque sí, la derrota es también parte de la aventura.

¿Cómo funciona?

En TyG hemos reducido a lo mínimo todo lo que se interponga entre tú y la aventura. La mayor parte del manual está dedicada a la exploración, el equipo, los seguidores y todo lo que hace una aventura memorable, porque las aventuras no son una mera sucesión de mamporros cada vez más grandes. Pero cuando llegue la hora de desenvainar las espadas (porque tarde o temprano esa hora siempre llega) lo que verás sobre la mesa es algo ágil y peligroso. Muy peligroso. El equipo que uses para combatir importa mucho más que el daño que haces, creéme. Las armas son herramientas, al fin y al cabo, y la herramienta apropiada para el trabajo adecuado marca toda la diferencia.

Pero hablemos de lo que importa: los personajes. En TyG hay clases, sí. Pero pertenecer a una clase es una forma de resaltar tus puntos fuertes, nunca de limitar tus posibilidades. Todos los personajes, sin importar si son elfos, guerreros, ladrones o kobolds, tienen abiertas infinidad de posibilidades. Un guerrero puede aprender a conjurar, un mago a combatir y un ladrón convertirse en un devoto capaz de conjurar la furia de su deidad. Tan fácil como escoger las Pericias y Talentos adecuados, ni siquiera tienes que repartir puntos.

Un mundo de Tesoro y Gloria

Te presentamos Era, un mundo de muy corta memoria donde la espada y la hechicería se encuentran con la pólvora. Un mundo de dioses abundantes, cercanos y rencorosos, donde los adivinos recorren los caminos y vaticinan por un plato de comida, donde un secreto tiene más valor que el oro y donde el conocimiento se guarda y se custodia como un tesoro.

No esperes un gran Génesis ni cinco mil años de historia, ni naciones más antiguas que el sol ni tampoco grandes profecías hablando de la derrota del Señor Oscuro. Pero hay mapas y aventuras en abundancia.

Nos centramos particularmente en la región conocida como las Tierras Salvajes, cuyo centro es la ciudad libre de Alkenburgo. Este es un territorio entre dos culturas, la tarjona, con la Cruz, los caballeros y las cadenas como emblema, y la nevaria, con sus intrigas, sierpes y dioses. Alkenburgo presenta un escenario civilizado lleno de intrigas, pero el punto fuerte está en las tierras que la rodean, repletas de monstruos, leyendas y oportunidades para el Tesoro y la Gloria. Explorarlas será sin duda el mayor desafío que afrontarán los personajes.

Quiénes somos

Telmo Arnedo Telmo Arnedo me llaman, y hace ya mucho que, mientras me dedicaba a estudiar las sagradas formas poligonales que son la divina expresión del azar, vino a mi mente una idea magnífica. Magnífica, sí, pero ambiciosa, y supe entonces como lo sé ahora que era para mi imposible llevarla a término yo solo. Porque es mi dominio sobre las letras y las formas del divino azar, pero no alcanzan a las de la hechicería que llaman informática, o la poderosa magia que a través de lápices y pinceles esos que llaman artistas pueden conjurar. Así que ligero de equipaje partí a la búsqueda de otros sabios y locos, con auxilio de los cuales vería mi misión cumplida.

Imanol Etxebarria Nacido una noche de Valpurgis allá por los 80, nunca me consideré a mí mismo como una bestia, un monstruito a lo sumo. Después de intentarlo con las seis cuerdas, el bardo en mí necesitaba un descanso. Me recluí en un torreón, y me dispuse a llenar de garabatos pergaminos infinitos... Pero un día, un jovenzuelo de poblada barba llamó a mis puertas y me dijo: "Busco a alguien con quien compartir una aventura que estoy planeando, y es difícil dar con él". Desde entonces aquí estoy, encargado del diseño del juego además de las ilustraciones del manual y la parafernalia visual. Encontraréis más de mis tontunas en mi Instagram, Imanol Etxeberria.

Ruben Pesqueira A Pesqueira lo encontramos en una cueva del Himalaya en una expedición de montañismo. El hombre, de aspecto salvaje y descuidado, sobrevivía a base de leche de yak fermentada, mantequilla y hongos. Vimos que pintaba bisontes y otras cosas por las paredes, y nos señalaba insistentemente un viejo atlas de Galicia, ya deslucido por tanto uso. Al cogerlo en nuestras manos, varias revistas pornográficas de triste apariencia y demasiado usadas se desprendieron de entre sus páginas, junto con algunos mapas hechos por su propio puño. ¡Sabía hacer mapas! ¡Era la persona que necesitábamos!

Igor Gamboa Igor Gamboa soy, maestro en las oscuras y arcanas artes de la programación y la informática. Hay quien dice que adquirí ese conocimiento a cambio de mi cordura pero no les hagas caso, ya era así antes de iniciar mis estudios. Creador de esta DungenonWeb que visitas y encargado de mantenerla azotando y gritando a pequeños goblinoides y otros seres. También regento una pequeña taberna en ese universo paralelo llamado Youtube, por si quieres pasarte a echar el rato por La Taberna de Ignnar.

Jagoba Lekuona Desde que tuvo uso de razón sujetó un lápiz en la mano. Muchos profesores negaban con la cabeza como si tuvieran ante sí un monstruo de feria al comprobar lo poco que atendía en clase... Pero el pequeño Jagoba, indignado por el rechazo del mundo hacia los dibujantes, decidió entonces abrirse camino a manotazos, mordiscos y cosas más desagradables. No hace mucho le llegó un cuervo mensajero mientras dibujaba en su lúgubre cueva. Un variopinto individuo le rogaba que colaborara en su libro llamado Tesoro y Gloria. Casi sin tiempo a responder llegaron algunos cuervos más con detalladas indicaciones del bestiario que quería crear para tal blasfemo volumen. Ahhh… Pensó Jagoba con gran regocijo. ¡Grande es que le brinden a uno la oportunidad de crear monstruos!

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